CAPÍTULO VI. LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO.
“El director de una escuela es el elemento clave en un proceso de búsqueda de la calidad. Si la dirección de una escuela no está involucrada y comprometida con el propósito de mejorar la calidad, es muy difícil que ésta mejore.
Las exigencias sobre el papel del director en un proceso de búsqueda de la calidad son muy diferentes a la forma en la que estamos acostumbrados a entender el papel del director. El director debe convertirse en un líder que impulsa y estimula un proceso de mejoramiento continuo.
Para un director, lo más importante son las personas. Esto significa que piensa en las necesidades de los beneficiarios y que, para satisfacerlas, procura lograr que el trabajador se sienta orgulloso de su trabajo.
El director debe asegurarse de que el proceso de mejoramiento de la calidad sea un proceso de formación en el trabajo y esté acompañado de los elementos formativos indispensables para lograr que puedan llevarse a cabo los cambios propuestos.
El director tiene dos responsabilidades: la del mantenimiento y la del mejoramiento. La de mantenimiento, implica establecer reglas claras y asegurar que se cumplan. La de mejoramiento, a la que debe dedicar la mitad de su tiempo, implica mejorar los niveles de logro alcanzados.
El director tiene dos funciones: la primera función es la de estimulación y apoyo que se refiere a cuidar los procesos. La segunda función es la de control que se refiere a monitorear los resultados. La filosofía de la calidad enfatiza la primera, pero también requiere la segunda.” (Schmelkes, 1995, 65-76).
Hoy en día y desde hace mucho tiempo atrás, hemos visto en todas las escuelas, o en la mayoría, que la imagen del director la percibimos como alguien al que no debemos tenerle solo respeto sino miedo, y pues en lo personal crecí con una idea equivocada de lo que es ser director. Conforme fui creciendo me di cuenta de que esto no debe ser así, y por primera vez veo en un libro y compruebo como debería ser la forma correcta del director. Para reforzar mis comprobaciones de esto, en la segunda jornada de observación que realizamos en la “Escuela Secundaria Técnica No. 105”, vi por segunda ocasión a un director comprometido con su trabajo, atendiendo muy bien lo que debe atender y que se ha ganado por su trabajo un respeto que toda la comunidad escolar le brinda, este ejemplo me convence mas de que las cosas si se pueden hacer como se debe, y en este caso, favorecer el mejoramiento de la calidad educativa.
Schmelkes, Sylvia, (1995). La calidad requiere liderazgo, en Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas (pp. 65-76), México, D. F. Secretaría de Educación Pública.
¡Qué tal Jorge!
ResponderEliminarEn tu comentario, atrapaste también mi idea, y como mencionas, seguro también la algún otro de nuestros compañeros, pues como Sylvia Schmelkes dice, “… se exige de él una función muy diferente de la que usualmente desarrolla el director en las escuelas de nuestro país…” con lo que nos da a entender que en verdad no solo es nuestra visión del director, sino que este personaje no está llevando a cabo las funciones que le corresponden.
Hola Jorge:
ResponderEliminarYo también tuve la misma experiencia al pensar que un director es una persona a la que los alumnos tenemos, pero tienes razón, es sólo una idea absurda que nos formamos entre compañeros y de la misma manera al estar en la misma escuela durante la jornada de observación, me dí cuenta que es una persona dedicada y que se preocupa por es bienestar de los alumnos y el control de la escuela.
¡Felicidades!